Película: Porque estuve en la cárcel y me visitasteis

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«Ser cristiano es sentir al otro como hermano,

 

 

sea quien sea el otro»

 

 

 

 

 

 

Pena de muerte

 

 

 

 

 

 

Título original: Dead Man Walking

Año: 1995

Duración: 120 min.

País: Estados Unidos

Director: Tim Robbins

Guión: Tim Robbins y el libro «Helen Prejean»

Reparto:

Hermana Helen Prejean Susan Sarandon

Matthew Poncelet Sean Penn

 

 

 

 

 

Sinopsis:

 

Matthew Poncelet (Sean Penn), un hombre condenado a la pena capital por el asesinato de dos adolescentes, reclama desde la prisión la ayuda de la hermana Helen Prejean (Susan Sarandon). Durante la semana anterior a la ejecución, Helen intentará que Matthew consiga la absolución y la paz espiritual. Sin embargo, a la hermana Helen no sólo le angustia la espantosa agonía del condenado, sino también el dolor de las familias de las víctimas. «Pena de muerte» es un alegato contra la pena de muerte, que se basa en una historia real.

 

 

IDEAS CLAVES: Tres ideas claves desde la fe…

 

– Ser cristiano no sólo es hacer el bien. Es sentir al otro como hermano, sea quien sea el otro. Eso a veces es difícil y no se entiende desde la sociedad. ¡Qué fácil es hacer el bien cuando se nos reconoce el bien que estamos haciendo! Lo difícil es hacerlo cuando la gente que nos rodea no lo entiende.

– Toda vida es sagrada, viene de Dios, y como tal hay que respetarla. Todos somos hijos de Dios.

– Al dolor nos tenemos que acercar desde la escucha, la empatía, el amor, la mirada tierna, la compresión.

 

 

PREGUNTA PARA PENSAR: ¿Quién es mi prójimo? ¿estoy dispuesto a ir «contracorriente» por seguir a Jesús?

 

 

¿Por qué verla?

 

Hoy os propongo que nos enfrentamos a una realidad muy compleja. Un asesino convicto solicita a una religiosa que le acompañe en los últimos días de su vida antes de que sea ejecutado por sus crímenes. El planteamiento parece simple pero la decisión de la hermana Helen (Susan Sarandon, que se llevó el Oscar por esta interpretación) nos lleva a plantearnos muchas cosas.

 

Lo que se cuenta en la película no es una historia real exactamente. La hermana Helen existe y ha acompañado a varias personas en el corredor de la muerte. Esta historia entremezcla varias historias que ella se ha encontrado junto con su primera experiencia. Pero el trasfondo, lo que nos dice, es muy real. Y desde ahí tenemos que verlo.

 

Por supuesto, la película es un alegato contra la pena de muerte. Toda muerte es injusta. Da igual quien lo haga. Matar está mal. Aún así, no ahondo en criticar la pena de muerte porque creo que la película ya profundiza suficiente; me parece mejor centrarme en otros detalles más importantes.

 

Mathew Poncelet (Sean Penn), el asesino, se nos presenta como un hombre pobre («No hay millonarios en el corredor de la muerte») que ha cometido actos terribles. Él estaba presente y no hizo nada para evitar que su compañero matara y violara a dos adolescentes. Es un asesino, un monstruo. Ha cometido un acto terrible para la ley de Dios. ¿Por qué se merece que le compadezcamos? ¿Por qué habría que acompañarle? ¿Por qué…?

 

«¿Por qué?»…. Esa es la gran pregunta. Se la repiten a la hermana Helen a lo largo de la película muchas veces. Se la hace el capellán de la cárcel («¿Siente una morbosa fascinación o es simple compasión?»); se la hace su madre («Podrías usar tus energías con gente decente», «No debería caer tu generosidad en saco roto»). El «por qué» ronda en el aire durante toda la película.

 

Helen va dando varias respuestas, pero en el fondo todo se reduce a «Me escribió, pidiéndome que viniera». No hay más. Lo pidió. En un momento de la película, Mathew le pregunta a la hermana por qué él debería respetarla a ella. Y contesta «porque soy una persona y todo el mundo merece respeto». Esa también es la clave. Todos somos hijos de Dios, todas las personas, sin distinción, valen mucho más que sus peores actos. En el fondo ella misma tampoco sabe por qué lo hace, a lo largo de la película va buscando esa respuesta.

 

Entonces, ¿qué pasa con las víctimas? ¿no merecen también nuestro respeto? Por supuesto que lo merecen. Helen se acerca también a las familias porque hay dolor ahí, y siente que tiene que acompañarlo. ¿Se puede respetar a las víctimas y aún así acompañar al asesino? Difícil pregunta. Lo visceral, lo social nos dice que no. Pero, ¿qué dice Jesús? Su mensaje es claro. Por supuesto que sí. Recordad el texto de la adúltera. En ningún momento dice Jesús que ella sea inocente, pero no la condena….

 

«Condena»… ¿Cuántas veces condenamos a los demás? ¿Y si en vez de condenarles, nos acercáramos de manera amorosa a ellos?

 

En la película también son muy interesantes las diferentes formas de actuar de las familias de las víctimas. Cómo cada uno intenta manejar el dolor como puede. Los padres de la chica completamente cerrados a cualquier misericordia; el padre del chico hace un proceso lento. No es nada fácil, y ni siquiera el proceso termina al acabar la película, pero percibe que puede haber algo más que su propio dolor…

 

Y como colofón, la última conversación que mantienen Mathew y Helen. Es un ejemplo de misericordia, de perdón, de amor de Dios.

 

¡Qué fácil es hacer el bien cuando se nos reconoce el bien que estamos haciendo! Lo difícil es hacerlo cuando la gente que nos rodea no lo entiende.

 

Espero que os guste la película,

 

Jesús Martell