Película: ¿A qué estás llamado tú?

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«Dios nos llama y tiene un plan para cada uno de nosotros»

 

 

 

 

 

Family Man

 

 

 

 

 

 

Película: Family Man

Director: Brett Ratner

Guión: David Diamond & David Weissman

Título original: The Family Man

Año: 2000 País: Estados Unidos

Duración: 120 min.

Reparto: Jack Campbell Nicolas Cage Kate Reynolds Téa Leoni Cash Don Cheadle

 

 

 

Sinopsis:

 

Jack Campbell (Nicolas Cage) es un egocéntrico broker de Wall Street cuya única obsesión es el trabajo y una vida llena de lujo. Tras un incidente en una tienda el día de Nochebuena, se despierta viviendo otra vida: es un humilde vendedor de neumáticos de Nueva Jersey, casado con su antigua novia Kate (Téa Leoni), a la que había abandonado hacía años para que no obstaculizará su carrera en el mundo de las finanzas.

 

 

 

IDEAS CLAVES: Tres ideas claves desde la fe

 

– Dios nos llama y tiene un plan para cada uno de nosotros: quiere nuestra FELICIDAD.

– Hay que tomar opciones para hacer que el plan de Dios se cumpla; debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para lograrlo.

– Cada decisión tiene sus consecuencias.

 

 

PREGUNTA PARA PENSAR: Todos necesitamos algo, ¿qué necesitas tú? ¿Estás dispuesto a dejar que Dios tenga una palabra en tu vida? ¿Cómo quieres que sea tu vida?

 

 

COMENTARIO:

 

Hoy os traigo un cuento de Navidad.

 

Jack Campbell (Nicolas Cage) es un hombre de gran éxito. Lo tiene todo: dinero, un piso enorme, un trabajo poderoso con mucha gente a su cargo, todas las mujeres que pueda desear (y pagar)… Y es feliz, o al menos eso cree él.

 

En Nochebuena evita un atraco en una tienda y como premio a ello, se le ofrece una visión: ¿cómo hubiera sido su vida si en vez de apostar por su carrera profesional hubiera apostado por la relación con su antigua novia?

 

Se despierta en una cama de una casa que no conoce, al lado de su antigua novia y con dos hijos que no sabe que tiene. Lo ha perdido todo: el ferrari, el maravilloso trabajo, el dinero, la libertad… todo. Y ¿qué recibe a cambio? Una mujer con la que discute porque no le comprende, unos hijos con los que no sabe qué hacer, un trabajo insulso que no tiene ninguna aspiración de ascenso, una casa lejos de la ciudad a la que le quedan 122 plazos de hipoteca… ¿compensa lo perdido con lo ganado?

 

Aunque le cuesta darse cuenta, la respuesta es clara. SÍ, claro que compensa, y es que todo lo que tenía, todo lo que le hacía feliz, no es nada comparado con lo que obtiene. Pues lo que necesitaba, lo que realmente le faltaba, es lo más importante de la vida: El AMOR. «Lo mejor del mundo es lo que hay entre nosotros». Un amor que hace que Jack sea mejor persona. Un amor que busca lo mejor para él. Un amor en el que Jack puede ser la persona que realmente es. Un amor por el que merece la pena sacrificarlo todo. Un amor que da la FELICIDAD. Y no «a pesar de que tenga problemas», que los tiene, sino precisamente por ellos.

 

Pero la tristeza del asunto es que sólo es una visión. No se consiguen las cosas por arte de magia. Hay que trabajar muy duro por ellas, hay que aprender a soltarse de muchas falsas seguridades para aferrarse a lo realmente importante. Y a veces hay que arriesgarlo todo.

 

Eso es lo que nos pide precisamente Dios. «Confía en mí, ten fe». Si nos fiáramos más de lo que Dios nos dice, si viéramos lo que realmente es importante, tendríamos la valentía de luchar por nuestra FELICIDAD. No nos dejaríamos arrastrar por los ideales de felicidad que nos propone la sociedad (dinero, poder, materialismo, grandes aspiraciones profesionales), sino que pelearíamos por las cosas que nos unen a las personas y nos hacen FELICES.

 

No nos engañemos, cada pequeña decisión que tomamos, por insignificante que parezca, ya sea consciente o inconsciente, tiene sus consecuencias. Jack decide poner en riesgo su pareja por una gran oportunidad laboral. ¿Qué decisiones tenemos que tomar nosotros? ¿En dónde nos jugamos cada día nuestra vida? Los estudios y el trabajo está claro que son decisiones importantes. ¿Las tomamos conscientemente? Pero no sólo son importantes esas decisiones. ¿Cuál es nuestra vocación? ¿En qué gastamos nuestro tiempo? ¿A qué personas nos acercamos? ¿En qué gastamos nuestro dinero? ¿Qué tipo de personas queremos ser?… ¿Rezamos todo esto? ¿Lo ponemos delante de Dios para que nos ilumine? ¿Lo ponemos delante de la comunidad, como instrumento de Dios?

 

Y rescato una última frase: «¿Cómo puedes hacer eso? Mirarme como si no me hubieras visto todos los días durante los últimos años». Aprendamos a mirar así a las personas, viendo constantemente lo bueno que tienen, no nos acostumbremos a todo lo maravillosas que son. Redescubramos cada día lo que las hacen tan especiales. ¡Así es como nos mira Dios!

 

Espero que os guste la película, y ¡FELIZ NAVIDAD!

 

Jesús Martell

Parroquia de San Víctor (Madrid)