Oración. El paso de Dios

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El paso de Dios

 

 

Guarda unos momentos de silencio, relájate, aparta todo lo que te resta tranquilidad y ponte en presencia del Señor. Comienza la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

 

Comienza leyendo el texto de la vocación de San Mateo:

 

“Cuando se iba de allí vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado junto a la mesa de recaudación de los impuestos. Le dijo: sígueme. Él se levantó y le siguió. Estando Jesús en casa, sentado a la mesa, muchos recaudadores y pecadores llegaron y se sentaron con él y sus discípulos. Al verlo, los fariseos dijeron a los discípulos: ¿por qué vuestro maestro come con recaudadores y pecadores? Él lo escuchó y contestó: no tienen necesidad del médico los sanos, sino los enfermos.  Id a aprender lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios. No vine a llamar a justos, sino a pecadores”.

 

 

Lee ahora la letra de esta canción de Luis Guitarra:

 

“Hoy sólo quiero que sepas que me ha gustado lo que he encontrado dentro de mi corazón. Abrí la puerta y supe que habías estado; todo en su sitio, no suelo dejarlo yo. Sé de sobra lo que quieres, tantas veces lo intenté sin fe. Con las manos me haces una seña: tú sígueme. Yo te advierto de mi orgullo, que soy frágil, que te fallaré. Y en tus ojos sólo una respuesta: te ayudaré, tú sígueme.

Hoy sólo quiero que sepas que me ha gustado darme la vuelta y verte andando detrás. Yo iba delante, pero tú ibas a mi lado, cuando el camino se hacía más duro de andar. Sé de sobra lo que quieres tantas veces lo intenté sin fe. Con las manos me haces una señal: tú sígueme. Yo te advierto de mi orgullo que soy frágil que te fallaré. Y en tus ojos sólo una respuesta: te ayudaré, tú sígueme.

Hoy sólo quiero que sepas que me ha gustado, saber que un día voy a romper mi disfraz”. 

 

Luis Guitarra

 

 

¿En qué notas que Dios ha pasado por tu vida? ¿En que lo notan los demás?

 

 

Para finalizar, reza ahora un Padrenuestro teniendo en mente lo que has leído y reflexionado y trata de llevarlo a tu vida.

 

A los Sagrados Corazones de Jesús y de María, ¡Ahora y siempre¡