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Oración de Adviento: Enséñame Señor a descubrir lo bueno

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Enséñame Señor a descubrir lo bueno

Juan, en la cárcel, oyó hablar de lo que Cristo estaba haciendo, y envió algunos de sus seguidores a preguntarle si él era quien había de venir o si debían esperar a otro.
Jesús les contestó: “Id y contadle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y dichoso aquel que no pierde su confianza en mi!”.

Cuando se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: “¿Qué saliste a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que se visten lujosamente están en las casas de los reyes. En fin, ¿a qué salisteis? ¿a ver un profeta? Sí, verdaderamente, y a uno que es mucho más que un profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura: “Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino”.

Os aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él”.

Mt 11,2-11

A veces también yo, como Juan, vacilo, miro todo lo que andamal alrededor y pregunto a Dios: ¿eres tu?.

Hoy se me dice, como a Juan, como a tantos, que abra los ojos y que aprenda a mirar porque hay mucho bien entorno…

Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos quedan limpios, que algo así sigue sucediendo cada día, cada vez que alguien recupera un horizonte de evangelio en su vida, cada vez que una persona herida es capaz de salir adelante sin dejarse vencer por la adversidad, quizás con la ayuda de otros, cada vez que los prejuicios no tienen la última palabra, cada vez que la Buena Noticia se hace vida…

La Palabra sigue diciendo hoy, mira yo envío mi mensajero delante de ti para que prepare el camino y es verdad, todo el mundo se prepara para la Navidad pero a veces los preparativos se quedan en la superficie, hace falta quien recuerde con su ilusión, con sus gestos, con su sencillez, la verdadera causa de nuestro Adviento: el Señor sigue haciéndose presente en nuestro mundo.

Hoy se me invita a a ser yo también mensajero que anuncie también esa Buena Noticia.

“Hace oír a los sordos y hablar a los mudos, hace soñar a los escépticos y aterrizar a los ingenuos, hace amar a los indiferentes y resistir a los frágiles, hace ver a los ciegos y caminar a los paralíticos, hace dudar a los intransigentes y ayuda a encontrar a los que buscan, hace reír a los que lloran y llorar a los que matan, hace vibrar a los fríos y arriesgarse a los cobardes, hace estremecerse a los crueles y pone un canto de esperanza en los corazones tristes, hace resucitar a los que mueren y allá donde pone su mano deja una huella de vida”.

 

Haz latir el corazón del mundo… Ora

Habla ahora con el Señor,deja que surjalo que este ratode oración haya despertadoen ti…

Conviértelo en petición, en ofrenda, en acción de gracias. Siéntete en compañía de Jesús, de los discípulos, de la multitud, del profeta, de hombres y mujeres de todos los tiempos que ya celebran
con júbilo que el Reino de Dios está cerca.

Que esta oración te pueda acompañar a lo largo de la semana repitiendo en tu interior una y otra vez este anhelo:

“ENSÉÑAME SEÑOR A DESCUBRIR LO BUENO”

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