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La entrevista: María Flores

  • Categoría de la entrada:Entrevistas / Vive
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Un #veranosscc fue lo que hizo que María se enganchase definitivamente a la madrileña parroquia de San Víctor. Ahora, como catequista, es ella la que anima a otros jóvenes a disfrutar de estas experiencias. Dejamos que sea ella quien te lo cuente.

 

1. ¿Cuál es tu carta de presentación como joven cristiana?

Cuando haces POP, ya no hay STOP. La vida de Dios es de lo más emocionante, siempre hay sorpresas, siempre hay dudas, siempre nuevos retos… pero, para poder disfrutarla plenamente, creo que es imprescindible una actitud proactiva y comprometida.

 

2. ¿Qué te llevó a la Parroquia de San Víctor?Entrevista. SV-Mirasierra. Maria Flores 1

Mi camino hacia San Víctor empezó en el Colegio Virgen de Mirasierra. Durante la catequesis de confirmación, que yo tenía en el colegio, fui conociendo poco a poco San Víctor. Sin embargo, en mi aproximación a la parroquia fue fundamental la convivencia de “Un lugar en el mundo”; se puede decir que ese fue el POP. Allí vi cómo la gente de otras ciudades estaba comprometida y participaba en sus respectivas parroquias y sentí que era bueno lo que hacían en ellas. Un poco por curiosidad y un poco por no querer ser “menos” que los demás, me fui acercando a San Víctor y, en efecto, descubrí por mí misma que lo que allí se hacía era bueno y que yo quería formar parte de ello.

 

3. ¿Es difícil seguir a Cristo mientras se estudia en la universidad?

Lo más difícil de seguir a Cristo mientras se estudia en la universidad es que, durante ese período, parece que siempre hay algo mejor que hacer, siempre hay cosas mucho más importantes, todo se magnifica y Dios se convierte en la última de nuestras preocupaciones. Para evitar perderme en este camino, yo siempre he intentado mantenerme firme en mis compromisos con mi comunidad y con la parroquia, y compaginarlos con las tareas de la universidad. A día de hoy, a punto de iniciar una nueva etapa en el mundo laboral, me alegro de haber tomado esa decisión. Desde un punto de vista práctico, me doy cuenta de que las habilidades y las experiencias que me han ido aportando mis vivencias cristianas (catequesis, campos de trabajo, convivencias…) no me las ha aportado la universidad, y que a la hora de salir al mundo laboral me siento mucho más preparada y firme en mi fe y en mi forma de ser y de hacer las cosas. A los que van a iniciar su etapa universitaria, y a los que están ahora mismo en ella, les doy mi humilde consejo: no os encerréis en la burbuja de la universidad. Cumplid con ello y aprended el máximo posible, porque es vuestra obligación y porque es una etapa maravillosa que vale la pena vivir bien, pero abrid los brazos también a otras experiencias. Vivir con Cristo te hace ser una persona del mundo: el mundo no son los exámenes ni los trabajos, ese es sólo nuestro pequeño mundo; el mundo es nuestra familia, la gente de la calle, los problemas del de al lado…cada agradecimiento de las personas a las que he ayudado en la Operación Kilo, cada oración de los chicos de catequesis, cada momento que he pasado intentando ayudar a un amigo… me han aportado mil veces más que cualquier sobresaliente.

 

Entrevista. SV-Mirasierra. Maria Flores 34. ¿Te ha ayudado tu comunidad juvenil durante este tiempo?

Mi comunidad ha sido durante estos años un apoyo constante y un punto fijo de encuentro con Dios. La impresión que yo tengo de mi comunidad es la de quien va en un barco: todos vamos remando hacia un mismo destino y, cuando uno está cansado de remar, otro coge los remos por él y, así, vamos avanzando. Vivir la fe en soledad debe ser muy difícil, porque no tienes a nadie que coja los remos cuando ya no puedes más y, lo que ocurre entonces, es que navegas a la deriva y es muy fácil naufragar.

 

5. Se acaban de confirmar los jóvenes que estabas acompañando. ¿Qué es lo que más te anima a ser catequista?

En los dos últimos cursos he tenido la suerte de acompañar a los grupos en su último año de catequesis para la confirmación. Para mí ha sido una forma de revivir mi propia confirmación, un continuo recordatorio de por qué estoy aquí y de por qué quiero permanecer siempre junto a Dios. Es muy bonito poder transmitir lo que siento y por lo que me siento tan agradecida. Además, ser catequista me ayuda a no relajarme, a estar siempre aprendiendo y profundizando en mi fe para poder transmitirla más y mejor.

Hay veces que ser catequista es duro, porque sientes que no aportas nada, que tu trabajo no está sirviendo para nada… pero de repente hay un día en el que Dios te sorprende, en el que alguno de los chicos dice algo que tú sabes que viene de Dios, y esos momentos dan sentido a todo y te llenan de fuerza para lo que venga.

El curso que viene, por motivos de trabajo, no podré acompañar a ningún grupo. No obstante, le pido a Dios que me ayude a mantener siempre este carisma: a ser catequista en el trabajo, en mi familia, con mis amigos, en la calle…

 

6. ¿Cómo crees que compaginarás tu futuro profesional con la vida parroquial?

Esta pregunta es “un clásico” en mis proyectos personales. Y la respuesta a la que he llegado a lo largo de estos años es que no tengo respuesta. Soy consciente de que mi trabajo va a suponer un reto y de que mis obligaciones en muchas ocasiones van a entrar en conflicto con mi forma de ver las cosas como cristiana. Mi respuesta ante ello es confiar en Dios y en las personas que Él ha puesto a mi alrededor y que estoy segura de que sabrán corregirme si en algún momento me pierdo. En este sentido, mi único proyecto por el momento es estar bien atenta para no perderme, para saber reaccionar a tiempo y pedir ayuda y consejo siempre que las circunstancias me sobrepasen.

 

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