La entrevista: Almudena Viñas

  1. ¿Por qué empezaste a ser catequista? Bueno, en realidad… empecé porque me lo pidieron desde la pastoral de la Parroquia. Primero comencé en catequesis de comunión, después con catequesis de familia (madres / padres que en primer año recibían ellos catequesis, para en segundo año acudir los niños y niñas ) y  ya después de mi última maternidad hace 4 años empecé en catequesis de confirmación. Actualmente tengo un grupo de jóvenes de tercer año, ya que en el curso pasado cerramos etapa con la confirmación del  grupo que ahora es Comunidad Juvenil. Antes, sin ser explícitamente catequista, fui monitora de actividades para los chicos y chicas del barrio, experiencia que hoy me sirve para realizar otra labor.
  1. ¿Qué has aprendido dando catequesis? Pues…, he aprendido sobre todo a confiar en Dios. A veces las situaciones son difíciles tanto las mías personales como las de los jóvenes a los que he acompañado. La confianza en Dios me hace descansar en Él y rezar para que nuestras vidas puedan ser siempre acogidas con ese Amor que todo lo puede. He aprendido también lo importante de la vida, al dar catequesis me hace volver a mis raíces, al fondo de mi vida, y eso es la Fe en Jesús vivo, con la oración, la reflexión y el compromiso. Aprendí mucho de nuestro querido Ramón Mera sscc, que nos decía que tenemos que quedarnos con lo fundamental. Que conozcan a Jesús, que puedan rezarle y encuentren en el grupo y en la Parroquia un lugar para hablar, reflexionar y pensarse la vida en cristiano. Esto es una gran oportunidad que  no la tienen la mayoría de las personas.
  1. ¿Cuál ha sido la dificultad más grande que has tenido dando catequesis ? Pues, la dificultad ha sido la catequista, je, je…. Puede sonar a broma, pero creo que una es pecadora, algo torpe. Ni muy preparada, ni muy buena persona para ser catequista. Aún así es mi comunidad la que en nombre de Dios me lo pide y a Él no le decimos que no, como me diría Francisco, mi marido. Dios es el que sabe porqué estoy aquí y es Él el que me sostiene. Y digo esto porque la vida de los jóvenes es diferente, complicada. Encuentro dificultad en ser capaz de generar en ellos y ellas el deseo de querer creer en Jesús, de seguirle, de pensarse una vida de Fe, de descubrir el compromiso como opción de estar cerca de los preferidos del Señor, de descubrir los sacramentos como encuentro y relación con Él.
  1. ¿Cómo la has superado? En fin, es algo que me sigue dando vueltas en la cabeza, de ahí que siempre estoy buscando materiales o distintas formas de presentar o generar experiencias pero siempre con la Palabra de Dios y la vida en la mano. Y en cuanto a ser catequista, intento cuidarme o más bien cuidar aquello que viene del Señor y que es lo que me salva: mi matrimonio y mi familia, la oración, la Eucaristía y la Comunidad a la que pertenezco.
  1. ¿Por qué consideras que es importante para un cristiano celebrar la eucaristía? Adolfo Sastre sscc le dijo en una ocasión a los jóvenes algo así: “a Jesús lo encontraréis en muchos sitios, pero esos pueden ser sucedáneos. Si queremos ir al de Verdad, acudamos a la Eucaristía“. En otra ocasión escuché a mi hermano, Ángel Viñas sscc que hablaba de la Fe como una relación con Alguien, y cuando se tiene una relación hay cauces para verse, cuidarse, mimarse…, pues la Eucaristía es uno de esos para poder encontrarnos con Aquel en el que lo centramos todo. Todo esto creo que es importante en la vida de un cristiano. A mí me ha ayudado para ir descubriendo que es una cita en la que Jesús me invita. Por eso, da igual como estemos, si entristecidos o cansados, “es su Victoria y con Él vamos a celebrarla“ (Ramón Mera sscc). Por eso cada, domingo cuando vamos en familia a celebrarla, animados por Francisco, mi marido, siento que Jesús nos vuelve a dar su vida y ante tanto amor la respuesta es más amor y más vida ya sea para celebrar los momentos buenos de cada día o de ofrecer aquellos tristes o desoladores.
  1. ¿Tiene importante transmitir la fe en un barrio con tanta pobreza económica, cultural…, como en el que se encuentra la Parroquia de San Pablo? ¿Por qué? Muy importante, si creo que la Fe acoge, sana y salva. Y, si hay que transmitirla, nuestros barrios están los primeros de la fila. Siempre me he preguntado que, ante tanta pobreza, dificultad, marginación…, quien sino Dios será capaz de consolar, acoger y hacer descansar a tantas vidas que no saben para dónde tirar. Y no sólo a las personas que están en situaciones extremas, sino a aquellas humildes y sencillas que luchan cada día por seguir adelante. Por eso, tendremos que desgastarnos por las personas, invertir tiempo, rezar. Y esto desde la catequesis u otras estructuras (por ejemplo, Juego de niños). Que nuestra Parroquia sea un oasis donde beber Vida de Aquel que nos la da para siempre. Transmitir la Fe es dejar una puerta abierta a la esperanza, es confiar en que el mensaje de Jesús es en especial para ellos y confiar en que se produzca el milagro. Aunque éste sea silencioso, frágil, sencillo, pequeño…, pero grande y poderoso a los ojos de Dios. “Porque cada vez que lo hicisteis con uno de mis hermanos, los más pequeños, a mí me lo hicisteis”.

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