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Evangelio joven: «Vosotros sois mis amigos» (9-mayo)

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

(Jn 15,9-17) Sexto domingo de Pascua

Seguimos en este tiempo tan especial de Pascua, y hoy este Jesús de los encuentros nos hace una invitación clara: permanecer en el amor.

Permanecer, ¡qué verbo tan importante y a veces tan complicado de llevar a cabo! Porque en general, hoy en día nos cuesta permanecer… todo corre tanto que somos más de ir saltando de una cosa en otra. Pero permanecer habla de fidelidad, de apuesta a largo plazo, de confianza y de fe en aquello en lo que se permanece.

Pero, ¿cómo podemos permanecer en el amor? Aprendiendo a amar a la manera de Jesús.

Y es ahí, donde el mismo Jesús nos vuelve a dar al clave, afirmando que “el amor más grande es el de aquel que da la vida por los amigos”. Y ahí mismo, él nos llama amigos, algo que estremece y sobrecoge por dentro.

Si hablamos de amistad, bien sabemos qué es eso de amar. Porque cuando tenemos un amigo de verdad, sabemos que permanecer a su lado a pesar de todo, es lo que hace que el amor entre ambos se haga fuerte, y podamos decir eso que decía Ecl 6, 14-15:

Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio; su valor no se mide con dinero.”

Sin duda esta invitación a permanecer en el amor, no nos lleva a quedarnos quietos, sino que de nuevo nos hace salir de nosotros mismos para mirar a los otros.

Aprendamos a permanecer en el amor, como cuando permanecemos al lado de nuestro amigo cuando pasa una mala época y pasamos las horas acompañando o como cuando disfrutamos de tomarnos ese café con la amiga que hace tanto que no vemos. Aprendamos a amar al modo del Amigo que amó tanto a sus amigos, que acabó dando la vida por ellos.

Bea García sscc