Evangelio Joven. Venid a mi y yo os aliviaré

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
  • Tiempo de lectura:5 minutos de lectura

 

 

 

 

 

 

 

VENID A MI Y YO OS ALIVIARÉ

 

Retomamos este domingo el tiempo ordinario, después del pasado en el que celebramos la solemnidad de San Pedro y San Pablo. En esta ocasión la liturgia nos propone este texto del Evangelio de Mateo, en el que nos encontramos con una acción de gracias de Jesús a Dios Padre y unas palabras a los que le escuchan, a sus discípulos, a nosotros.

 

Comencemos por la acción de gracias. En ella Jesús agradece que Dios Padre se haya revelado a la gente sencilla y no a los sabios y entendidos.  Aquellos que reconocen a Dios como Padre, que se reconocen como hijos pueden encontrarse con Dios en su vida. Aquellos que confían, que escuchan, que buscan cumplir la voluntad de Dios, aquellos que no construyen su vida cerrados y centrados en sí mismos, aquellos que no son prepotentes, aquellos que viven como hijos, según el Espíritu, como nos indica San Pablo, pueden recibir en sus vidas la presencia de Dios, pueden vivir como seres humanos. Esta acción de gracias de Jesús nos devuelve una imagen de Dios, como aquel que se quiere dar a conocer a los hombres y comunicarles su vida y su amor. Y también nos da una imagen del hombre, abierto a Dios y no cerrado en sí mismo. Y tú, ¿cómo estas conduciendo tu vida?, ¿como un entendido o como un sencillo?

 

Evangelio Joven/Jesus-Comforts-Youth-184x300.pngEn cuanto a las palabras de Jesús a sus discípulos, a nosotros, podemos descubrir quién es Él. Es el Hijo, el mediador y revelador de Dios como Padre. Dios puede hacerse presente en el corazón y la vida de las personas de muchas formas, pero es en Jesucristo donde descubrimos más plenamente a Dios y donde terminamos de comprender la presencia de Dios en nosotros. Por eso, la necesidad de volver continuamente a Él y anclar nuestra vida en Él. Es en los Evangelios donde encontramos de una forma especial a Jesús. ¿Con qué frecuencia?, ¿con qué profundidad y detenimiento acudes a los Evangelios para contemplar, meditar y orar, para conocerlo?

 

Jesús se define a sí mismo como manso y humilde de corazón. La humildad, el reconocimiento de quién es uno, es decir, de nuestra condición de hijos. Vivir, como he indicado más arriba, una vida remitida a Dios como Padre. La mansedumbre, controlar los propios sentimientos y afectos para no dejarse llevar por ellos, para ser libre y responder adecuadamente a las situaciones que van apareciendo en la vida. La mansedumbre permite dejarse moldear el corazón por Dios. Jesús hablará de los mansos en una de sus bienaventuranzas, volviendo, por tanto, a identificarse con ella, e indicando que heredarán la tierra. No serán esclavos, sino hijos, herederos, libres. Una libertad que nos permite entregar nuestra vida para amar y al servicio de Dios y de los demás. ¿Buscas en tu vida imitar a Jesús?, ¿ser manso y humilde de corazón?

 

Por último, Jesús invita a los que están cansados y agobiados a descansar en Él, que es quién puede aliviarlos. Cabría preguntarse primero por qué hay cansancio. Si la vida es cansada porque la gastas y la entregas al servicio de Dios y de los demás. Al acostarte cada noche, ¿te has cansado por trabajar por el Reino?, ¿para quién y para qué trabajas? Si buscar cargar con el yugo, con la cruz de Cristo, en Él encontrarás descanso. A veces son otros lo que te agobian, los que te impiden avanzar. En Jesús encontrarás el alivio y la fortaleza para cargar con eso que te carga y para responder como Jesús a la cruz. ¿Pones delante de Jesús tus cruces?, ¿buscas en Él cómo cargarlas a su manera?

 

Curro Cruz ss.cc.