Evangelio Joven. Ser «… de hombres»

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SER “… DE HOMBRES”

 

Seguimos acompañando a Jesús en el arranque de su anuncio del Reino. Hace lo que ha aprendido de su precursor, Juan Bautista: anunciar que es posible nacer a una nueva vida que sea más de Dios. O dicho con una palabra: “convertirse”.

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Jesús no comienza su misión en la capital, sino que opta por una tierra sencilla, periférica, famosa desde los tiempos de Isaías por su dificultad para creer en Dios… Se dirige a gente “de andar por casa”, personas como tú y como yo: pescadores, médicos, parados, estudiantes, albañiles, matemáticos, camareros, profesores… Gente que trabaja “p’a ir tirando”, para quienes aquello a lo que se dedican determina su identidad… como nos pasa a nosotros.

 

Hay que darse cuenta de que el contacto de Jesús con estas gentes se muestra como en dos escenas: la predicación de Jesús a las multitudes y su encuentro personal con los pescadores.

 

Cuando se dirige a la masa, Jesús habla de Dios y su Reino, e invita a la gente a cambiar de vida… algo general que valga para todos. Sin embargo, cuando se acerca a los pescadores la relación es personal, “de tú a tú”, y la propuesta de Jesús también es personalizada: a ti, que eres pescador, te llamo a ser pescador de hombres.

 

Es en esta interpelación de Jesús en la que hoy queremos fijarnos. Porque en ella hay una llamada para cada uno de nosotros, para ti y para mí. Como si el evangelista nos propusiera un pasatiempo:

Rellena los huecos de esta frase:

A ti, que eres _________, te llamo a ser _________ de hombres.

 

Pero, ¿qué significa eso de ser “… de hombres”? ¿A qué llama exactamente Jesús?

 Ser “… de hombres” significa seguir siendo lo que soy, pero al modo de Jesús. Significa que no pierdo mi identidad, sino que gano la promesa de ser, con él, más genuinamente yo mismo.

Ser “… de hombres” significa que mi trabajo ya no es para mí, sino para todos. Que entro en el modo que tiene Dios de relacionarse.

Ser “… de hombres” significa que la vida que yo me había montado queda relativizada, porque hago míos los planes de fraternidad del Reino.

Ser “… de hombres” significa, en fin, que el pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.

 

¿Y tú? ¿Sabes qué eres, quién eres? ¿A qué te llama Jesús? ¿Cuál es tu forma de ser “… de hombres”?

 

Y es que muchas veces creemos que nuestra identidad es la que nos damos a nosotros mismos, y que lo que venga de Jesús nos va a hacer ser menos. No es así. Estamos hechos para ser “… de hombres”. Y eso es algo que se recibe, que no se consigue por puños. Ten el oído atento y el corazón dispuesto, porque solo el que sabe quién es puede realmente ser. Como dicen estos versos (de Luis Guitarra):

 

pero si no sé quién soy,
si en estos años 
me he vuelto un extraño
y ya no reconozco mi voz…

¿Cómo cantar? 
¿Cómo pedir perdón?
¿Cómo entregar 
vida, sangre y sueños?

 

Pablo Bernal sscc