Evangelio Joven. Sal fuera

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura

 

 

 

 

 

 

SAL FUERA

 

En este quinto domingo de Cuaresma volvemos a escuchar un texto del evangelio de Juan. Hay quien defiende que el origen de este evangelio está en una serie de catequesis bautismales. Los primeros cristianos celebraran en la Vigilia Pascual la iniciación cristiana y en una misma celebración realizaban el bautismo, la primera comunión y la confirmación. En muchos de los textos de este Evangelio podríamos encontrar restos de estas supuestas catequesis. Por ejemplo, en el texto de hoy tendríamos una catequesis sobre el bautismo.

 

Evangelio Joven/lazaro.jpgLa entrada de Lázaro en el sepulcro y su salida no sería sino la inmersión del quien recibe el bautismo en la piscina bautismal, simbolizando que la persona se sumerge con Cristo en la muerte para resurgir de ella cristificado, como seguidor de Jesús, a una nueva vida. En el relato de hoy, se le va a pedir a Lázaro que ande, que se ponga en movimiento, en definitiva que lleve una nueva vida como seguidor de Jesús.

 

Para Juan, la vida de la persona no está definida por el nacimiento o la muerte, sino que es el bautismo lo que marca radicalmente una diferenciación en la vida de la persona. Con el bautismo se nace a una vida nueva, que aunque no es aún plena, participa ya de la resurrección de Cristo y atraviesa la muerte para unirse a Dios. Por eso Jesús nos dice hoy: El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.

 

Jesús le pregunta a Marta, y nos pregunta a nosotros, si creemos en Él y en el poder de su resurrección. Este creer no es solo un asentimiento a una verdad, sino una adhesión existencial a Él, para dejar que la fuerza de su Espíritu nos vivifique.

 

Este Evangelio situado en este domingo de cuaresma creo que nos puede ayudar a preguntarnos a qué hemos de morir para poder renovar en este tiempo nuestra vida en Cristo. ¿Qué actitudes, actos… nos atrapan, nos inmovilizan, nos meten en el sepulcro y nos impiden salir y ponernos a andar? Hoy volvemos a escuchar “sal”. Dios y Jesús nos piden que salgamos de nuestras seguridades, comodidades…, que no son más que sepulcros, para ponernos en marcha tras Él. Dios salva sacándonos fuera de nosotros mismos. ¿Qué movimiento quiere el Señor que haga con mi vida?

 

Curro Cruz sscc