Evangelio joven: «Sagrada familia»

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

 

 

 

 

 

SAGRADA FAMILIA

 

Las lecturas de hoy nos presentan el modelo de la Sagrada Familia en esta fiesta. Jesús no sale de la nada o no es un personaje que aparece de repente. Siguiendo el misterio de la encarnación que hemos celebrado esta Navidad, Jesús se hace uno de tantos, Dios se hace hombre, con todas las consecuencias. Asume la condición humana para transformarla desde dentro, no es una especie de ficción. Jesús nace, crece, vive… es recibido, educado, querido en el ámbito de las personas que han aceptado el plan de Dios. Jesús y María son los protagonistas de esta fiesta porque son los que ayudan a Jesús a crecer y a entender la misión que Dios le ha encargado.

 

La experiencia de ser querido es una experiencia fundamental que va mucho más allá de lo ideológico. Que le vaya bien a la familia, a tu familia, es un deseo radical, primero, de toda persona. Nos gusta que los que queremos se quieran, se ayuden, se apoyen. Facilitar la vida familiar es la consecuencia de una buena experiencia en la vida.

 

Nadie nace aprendido. Aprendemos a vivir, a amar, a creer. El amor de los padres a los hijos refleja el amor de Dios a todos. Eso es lo que tratamos de reproducir en nuestra vida. Amor con amor se paga, diríamos hoy. No vivir esta experiencia es una desgracia.

 

Jesús, decía, nace y crece en el seno de la sagrada familia. Mateo en su Evangelio trata de enlazar la vida del Mesías con la tradición judía. Jesús es el nuevo Moisés, el que conducirá a todos los hombres al Reino de Dios, como Moisés condujo a Israel a la tierra prometida. De ahí la huida a Egipto, a rehacer el viaje del Pueblo, también perseguido por el poder de este mundo. Es, en fin, una familia que se mantiene a la escucha de Dios y trata de ser coherente en medio de las dificultades, en los desiertos, en las oscuridades. Hoy podríamos ver este reflejo en muchas familias que tienen que dejar su vida y su mundo e ir lejos para poder dar un futuro más humano y mejor a sus hijos.

 

Hay algunas actitudes fundamentales para poder vivir con los que nos quieren. Las podemos escuchar en la primera lectura. Y Pablo insiste en ellas en la segunda: como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

 

En la familia hemos conocido el amor, el perdón, el consuelo… en fin, conocemos la misericordia de Dios. Jesús vivió y creció así, nosotros damos gracias si hemos tenido esa misma experiencia y pedimos hoy por todos los que no han podido vivirla. Que el amor sea el sustento de la vida.

 

Nacho Moreno ss.cc.