Evangelio joven: «Porque ha llegado la siega» (13-jun)

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué compararemos el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

(Mc 4,26-34) Domingo 10º de tiempo ordinario
¿Cuántas veces nos centramos en planificar todas las cosas para que salgan bien? La llamada de hoy es a confiar en el Dios con todas nuestras fuerzas… a caminar de Su mano.

Si algo transmite el evangelio de este domingo es confianza y tranquilidad. El Señor se encarga de hacer que su obra crezca y fructifique. ¿Cuántas veces nos centramos en planificar todas las cosas para que salgan bien? ¿Cuántas veces pensamos que las cosas saldrán bien solo si me las preparo y trabajo? Hoy el evangelio nos dice que todo eso es necesario, pero que es el Señor el que hace que el Reino se haga presente en nuestras vidas.

Seguro que habéis oído una máxima ignaciana que dice: “trabaja como si todo dependiera de ti, pero confiando como si todo dependiera de Dios”. Pues algo de esto nos cuentan las lecturas de este domingo. Una vez plantada la semilla, crece sola, crece porque el Señor la impulsa y alienta. Crece, se hace fuerte, se hace alta…

La llamada de hoy es a confiar en el Dios con todas nuestras fuerzas. Esto no supone dejar de hacer las cosas y dejarlo todo en las manos de Dios de forma irresponsable. Más bien nos habla de caminar de la mano de Dios: con nuestro trabajo y esfuerzo y con la confianza puesta en que Él nos respalda en cada paso que damos.

Por eso una actitud buena hoy es la del salmo: es bueno darte gracias. El agradecimiento por sabernos sostenidos por Dios, por tener la certeza de su presencia constante en nuestras vidas.

Párate un momento y piensa en qué cosas el Señor te está sosteniendo, qué ámbitos de tu vida están saliendo adelante gracias al Señor. Y dale gracias. Un corazón agradecido nunca falta a la llamada de aquel que le ha dado tanto.

Fernando Bueno sscc

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