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Evangelio joven: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino» (07-ago)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.
Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le dijo:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

Lc 12,32-48

En el Evangelio de hoy encontramos a Jesús alentando a sus discípulos, invitándoles (e invitándonos) a confiar y seguir cuidando esas actitudes que son esenciales para la vida. Veamos cuáles son:

No tener miedo… el miedo nos llena de inseguridades, de desconfianzas, de ansiedad… y no deja salir lo mejor de nosotros ni de los demás. Con un cariño, con una ternura que incluso pueden parecer condescendiente, Jesús nos invita a que el miedo no tenga la última palabra en nuestras vidas, que no sea lo que determine al final nuestros actos, nuestras relaciones, nuestro modo de ser y de estar. ¿Cuáles son tus miedos? ¿Qué fuerza tienen, de hecho, en tu vida?

–  Vivir en clave de generosidad, compartir, mirar por otros… lo contrario a ensimismarnos y no ver más allá de nosotros mismos. ¿Con qué realidades, personas, causas… te solidarizas? ¿Qué ofreces de ti, de tu tiempo, de tus bienes, de tus energías…?

Dos claves que en el fondo nos invitan a cuidar el corazón, las motivaciones que nos llevan a decir lo que decimos, hacer lo que hacemos, o a priorizar esto o aquello. ¿Cuál es tu motor, tu centro? A ti, ¿qué te moviliza?

Insiste Jesús en estas actitudes, como hermano mayor, como buen amigo… «estad preparados», dispuestos, disponibles para servir… y me gusta imaginármelo a él así, compartiendo su propia experiencia de confianza y generosidad, desde la que sirve en todo y a todos.

Un modo de servir que en el fondo es su modo de amar, de relacionarse con cada uno, con cada una… con fidelidad y prudencia. Tantos encuentros nos describe el evangelio, y siempre el trato de Jesús es exquisito, respetuoso y al mismo tiempo claro y contundente con cada persona. Prudencia y fidelidad.

Por último, nos invita también a vivir, como él hace, desde el agradecimiento.  Porque, efectivamente, es mucho lo que se nos da, lo que se nos confía en nuestras manos.. ¡la posibilidad del Reino, aquí y ahora, en tu vida, en tus gestos, en tu trato a los demás…! ¿Cuál va a ser tu respuesta?

María del Mar Pérez ss.cc.