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Evangelio joven: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí» (26-sep)

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»

Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

(Mc 9,38-43.45.47-48 ) Domingo 26º del Tiempo Ordinario

Para Jesús, lo primero dentro del grupo de sus seguidores es olvidarse de los propios intereses y ambiciones y ponerse a servir, colaborando juntos en su proyecto de hacer un mundo más humano. No es fácil. A veces, en vez de ayudar a otros creyentes, les podemos hacer daño.

Es lo que preocupa a Jesús. Que, entre los suyos, haya quien “escandalice a uno de esos pequeños que creen”. Que, entre los cristianos, haya personas que, con su manera de actuar, hagan daño a creyentes más débiles, y los desvíen del mensaje y el proyecto de Jesús. Sería desvirtuar su  proyecto.

¿Cuáles son las opciones que tomas para seguir a Jesús?

Jesús emplea imágenes extremadamente duras para que cada uno extirpe de su vida aquello que se opone a su estilo de entender y de vivir la vida. Está en juego “entrar en el Reino de Dios” o quedar excluido, “entrar en la Vida” o terminar en la destrucción total.

El lenguaje de Jesús es metafórico. La “mano” es símbolo de la actividad y el trabajo. Jesús empleaba sus manos para bendecir, curar y tocar a los excluidos. Es malo usarlas para herir, golpear, someter o humillar. “Si tu mano te hace caer, córtatela” y renuncia a actuar en contra del estilo de Jesús.

También los “pies” pueden hacer daño si nos llevan por caminos contrarios a la entrega y el servicio. Jesús caminaba para estar cerca de los más necesitados, y para buscar a los que vivían perdidos. “Si tu pie te hace caer, córtatelo”, y abandona caminos errados que no ayudan a nadie a seguir a Jesús.

Los “ojos” representan los deseos y aspiraciones de la persona. Pero, si no miramos a las personas con el amor y la ternura con que las miraba Jesús, terminaremos pensando sólo en nuestro propio interés. “Si tu ojo te hace caer, córtatelo” y aprende a mirar la vida de manera más evangélica.

¿Cómo se le ocurrió a Jesús esa figura trágica de un hombre manco, cojo y tuerto entrando en la plenitud de la vida?, ¿qué sintió la gente al oírle hablar así?, ¿cómo podemos reaccionar nosotros? Por muy dolorosas que sean, si los cristianos no hacemos opciones que aseguren la fidelidad a Jesús, su proyecto no se abrirá camino en el mundo.

¡Pedimos al Señor y a María Santísima que nos ayuden a todos a quitar de nuestras vidas lo que nos separa, tanto de Jesucristo como de los hermanos; y avanzar cada vez más en amar más a Jesucristo y a los demás!

Paco Piñero ss.cc.