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Evangelio joven: «Es mi cuerpo» (6-jun)

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
«¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles:
«ld a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?»
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
«Tomad, esto es mi cuerpo.»
Después, tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.
Y les dijo:
«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».
Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.
(Mc 14,12-16.22-26) Fiesta del Corpus Crhisti

Si en esa fiesta se nos olvida que Cristo sigue crucificado en tantos lugares de nuestro mundo hoy… ¿cómo encontrarlo en la Eucaristía? ¡No convirtamos el mayor acto de amor en un rito más!

Celebramos hoy la fiesta del Corpus Christi, de arraigada tradición en la cultura y refranero español, pero a veces también, desdibujada y ritualizada bajo símbolos y oraciones recargadas y “ancestrales” que no entendemos y dejan de ser significativas.

Querría ofreceros una sola idea en este domingo, no mía, sino tomada de uno de los Santos Padres. Decía San Juan Crisóstomo en el S. IV: “Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez”.

Esta es la esencia de esta fiesta. Que Jesús se ha hecho hombre, cuerpo y sangre nuestra, que se ha partido y repartido para que otros tengan vida. Cuando uno descubre todo lo que Dios ha hecho por él, sale el deseo de dar gracias, alabar, honrar…. Surge la fiesta. Pero si en esa fiesta se nos olvida que Cristo sigue crucificado en tantos lugares de nuestro mundo hoy, si se nos olvida el mandato misionero con el que terminan los evangelios “Id…” Id y bautizad, predicad, expulsad demonios en mi nombre…. Galileos (o lo que sería hoy lo mismo ¡sevillanos, madrileños, gaditanos, malagueños…gentes del mundo!) no os quedéis mirando al cielo. Id, id y anunciar, curad a los enfermos, aliviar el dolor de los que más sufren… encontraros ahí con el Dios de vuestra vida, que es en ellos en quien os está esperando.

Una tentación muy nuestra (si el Crisóstomo lo escribía en el S.IV sería por algo…) es quedarnos en lo cómodo, en el rito, en el “cumplir”. Con esto ya se peleó el propio Jesús con sus contemporáneos, y toda su vida fue un enseñarnos que la actitud que tengamos ante el sufrimiento del otro, es lo que muestra la autenticidad de nuestra fe. Por tanto… ¿Es auténtica mi fe?

El Dios que os ha tenido en cuenta, que os quiere con locura, que salva vuestra vida, ha querido quedarse en la Eucaristía, el lugar al que ir a encontrarnos con Él, el lugar en el que nos espera en ese pan consagrado para la vida del mundo. No convirtamos el mayor acto de amor en un rito más. Id, y dejaros preguntar por Él dónde necesita que le hagáis presente, pedidle su ayuda, y recordad siempre que en ese pan se hace realidad aquello de “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Termino estas líneas haciéndome eco de una reflexión del jesuita Javi Montes:no podemos recibir el cuerpo de Cristo si no nos duelen las entrañas al saber que se está ahogando, que lo están expulsando y que lo están violando. Tampoco podemos ir a la procesión del Corpus si no hacemos lo que está en nuestra mano para reparar este mundo herido, y roto”.

Feliz fiesta a todos

Elena Díaz ss.cc.