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Evangelio joven: «…del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (30-mayo)

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
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En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les habla indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
(Mt 28,16-20) Domingo de la Santísima Trinidad

«En el nombre del…» ¡Cuántas veces lo decimos! La Cruz es el signo de los cristianos y al trazarla sobre nuestro cuerpo hacemos mención al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo… ¡aunque muchas veces ni nos demos cuenta!

¿Cuántas veces pronunciamos esta expresión? La Cruz es el signo de los cristianos y al trazarla sobre nuestro cuerpo hacemos mención al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Muchas veces lo hacemos inconscientemente, pero con ello nos referimos al Dios en quien creemos. En ocasiones hemos podido liarnos, tratando de explicar lo inexplicable o intentando reducir a Dios a conceptos que nosotros podamos comprender. Dios es mucho más grande que todo eso. Sin embargo, ha querido darse a conocer por medio de Jesús.

De Jesús hemos aprendido que Dios no es un ser solitario, aislado e inaccesible, sino que Dios es comunidad de amor formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios es amor y ese amor no puede quedar encerrado en sí mismo, sino que se comunica entre el Padre, el Hijo y el Espíritu. Esta es la experiencia de Jesús, que se siente profundamente amado por el Padre y constantemente alentado e impulsado por el Espíritu Santo.

La comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu no se queda en el interior de la Trinidad. Es amor que se comunica a los seres humanos, a quienes el Padre ha dado el ser y la vida, a quienes el Hijo ha salvado entregando su propia vida, en quienes el Espíritu permanece llenándolos de vida.

Hoy es un día para dar gracias a Dios porque es comunión de amor y amor que se comunica. Al mismo tiempo, le pedimos que nos ayude a crecer como imagen suya, alimentando nuestra fe en él, viviendo la fraternidad entre nosotros y abriéndonos compasivamente a quienes nos necesitan. Sentir la cercanía del Padre que nos quiere, seguir a Jesús como modelo de humanidad y acoger en nosotros al Espíritu llenarán nuestra vida de sentido.

Aurelio Cayón sscc