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Evangelio joven: «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad…» (12-jun)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.

Jn 16, 12-15

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. Quizás una fiesta poco entendida, y difícil hablar de ella, pues el misterio de Dios Uno y Trino es ante todo eso, misterio. ¿Qué querrá Dios revelarnos de sí mismo en ella?

El Misterio de la Trinidad viene a recordarnos hoy, en un mundo tan, tan, tan individualista, la fuerza de la RELACIÓN. Porque si Dios mismo es relación del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y nosotros estamos hechos a su imagen y semejanza ¿no querrá eso decir que en la relación es donde se juega todo y donde más somos? ¿Quieres saber cómo eres? Analiza tus relaciones, sin ellas no eres nada, con ellas comprenderás que eres hijo/a, eres hermano/a, eres amigo/a, eres novio/a, eres esposo/a, eres padre, madre, eres… un conjunto de relaciones y de entre ellas, como el propio Jesús nos recuerda, eres hijo ¡de Dios! Nada más grande podrás decir de ti.

¿Qué seríamos sin los demás? ¿Qué aprendiste a decir antes “yo” o “mamá”? ¿Qué fueron antes los demás o tú? ¿qué serías tú sin ellos? ¿No es verdad que porque fueron para ti, existes?

Dios es Dios-para y nosotros somos-para. Así planteadas las cosas la pregunta quizá no sea tanto ¿quién soy? sino ¿para quién soy?, ¿qué voy a hacer con mi vida? sino ¿para quién quiero que sea mi vida? Porque tu vida está llamada no a guardarse sino a darse, pero a darse ¿a quién?

El Misterio de la Trinidad es el Misterio del Amor, el Amor que siempre nos saca de nosotros, que nos lleva a los demás, a entendernos desde y para los demás, el que ama no se entiende sin los otros. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, porque llevamos dentro la capacidad de relacionarnos y de relacionarnos de la manera más plena y divina: desde el Amor. Haz que el Misterio de la Trinidad sea importante en tu vida, cuida tus relaciones, construye la comunidad, vive la amistad y, sobre todo, vive para Aquel que vive por ti.

Elena Díaz Muriel ss.cc.