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Evangelio joven: «Dadles vosotros de comer» (19-jun)

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban.
Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.»
Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.»
Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres.
Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.»
Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Lc 9,11b-17

¿Alguna vez os habéis fijado en los verbos de la consagración? Este domingo se nos invita a poner nuestra mirada en el Cuerpo de Cristo. Fijarse en estos verbos puede ayudarnos a acercarnos de manera renovada a comulgar este domingo:

  • Tomar: La experiencia de sentirse elegido y escogido es una experiencia fundante y que marca para siempre. En nuestro mundo ser elegido es como ser especial, es apartarte del resto para ser alguien diferente, con mayor rango, con mayor poder… Ser elegido como hijo de Dios es diferente pues supone introducirte de lleno en el mundo pero con una mirada diferente y con una misión especial. ¿Cómo sentirse elegido cuando en nuestro mundo la experiencia reinante es la de sentirse rechazado (por la familia, por los amigos, por unos mismo…)? Quizás, acercarse al Cuerpo de Cristo pueda ayudar en esta tarea.
  • Bendecir: La palabra bendecir significa hablar bien de alguien o de algo. Pero no es solo decir cosas buenas. Tiene un significado más profundo. Quizás podríamos definir la bendición como el proceso de afirmar, de decir que sí, de reconocer la condición de amado por Dios. Esto no es fácil de reconocer, es más, muchas veces nos cuesta trabajo escuchar bondades de uno mismo porque las heridas de las relaciones que hemos ido teniendo en nuestra vida han dejado mella en el corazón. Quizás, acercarse al Cuerpo de Cristo pueda ayudarnos a reconocernos como sujeto digno de ser amado y con la capacidad infinita de amar.
  • Partir: Cuando se abre una ostra, ésta genera una sustancia a modo de protección que da lugar a la perla. El verbo partir nos habla de nuestra condición de personas rotas. Y la vez, nos habla de la grandeza y de la belleza que surge de esa herida abierta. Para sanar una herida hay que curarla…y para curar a veces hay que cortar, a veces escuece, a veces pica… Ser partidos y rotos nos coloca ante el Señor y nos posibilita ser generadores de vida abundante.
  • Repartir: En nuestra parroquia nos encanta cenar juntos…sobre todo en el Amanecer (un mexicano). A veces me pregunto si nuestro deseo de comer juntos no es una expresión de nuestro deseo más profundo de alimentarnos los unos a los otros. Estamos hechos para los demás, y este verbo nos recuerda que somos quienes estamos llamados a ser en la medida que nos entregamos a los demás.

Este domingo acércate al Señor reconociéndote escogido, bendecido, partido y repartido por él.

Fernando Bueno ss.cc.