Evangelio Joven 25/05/13

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«Celebrar la Trinidad santa es celebrar que no podemos

caminar en la vida sólo con nuestras fuerzas»

 

 

Querido hermano

 

     Hoy   celebramos   el   domingo   de   la   Santísima   Trinidad.   Hoy   celebramos   a Dios. No celebramos lo que Dios nos da o nos enseña. Lo que Él nos inspira o nos exige. Lo que Él nos perdona o nos cuestiona. Hoy es el día de celebrarle a ÉL, por lo que Él es.

 

     Dios es más grande y más hermoso que todo lo que hemos visto venir de Él. Todos   los   regalos   y   exigencias   que   hayan   venido   de   su   mano   son   poco   en comparación con la Bondad de su Amor. Hoy celebra la Iglesia quién es Dios para nosotros, los que tenemos como único Maestro a Jesucristo el Señor. Él se dirigía a Dios como su Padre y nos prometió, como aparece en el evangelio, al Espíritu de la Verdad   para   poder   dirigirnos   a   Dios.   Nadie   puede   ir   a   Dios   sino   es gracias   a   Él mismo. Nadie puede acceder a su Amor sino es gracias al Espíritu Santo.

 

TRINIDAD.jpg     Celebrar la Trinidad santa es celebrar que al final, después de todo, en el fondo   de   todo,   hay   un   Amor   insondable   y   bueno.   Un   Amor   que   ha   querido compartir con nosotros la historia y el tiempo para  poder amarnos, cuidarnos y salvarnos.   Un   Amor   que   viene   a   nosotros   siempre   en   forma   humillada,   en Jesucristo pobre y humilde. ¿Por qué? Para que tu pecado y el mío, hermano, no nos ahogue.   Si   Dios   hubiera   venido   en   poder   y   fuerza,   ¿quién   hubiera   sostenido   su mirada?   Dios   se   ha   revelado   en   Jesucristo,   el   Hijo   único   de Dios,   para   amarnos como sólo Él sabe hacerlo. La humillación de Jesucristo es el rostro del Amor de Dios. No hay manera mejor de saber quién es Dios que mirando al Crucificado. Ahí se nos dice quién es Dios, qué somos nosotros y qué es el mundo.

 

     Celebrar la Trinidad santa es celebrar que no podemos caminar en la vida sólo con nuestras fuerzas. Que a Dios no le podemos agradecer su Amor entregado sino es amando. Dios es Amor significa que nos ama y que quiere que le amemos. Esto es imposible sin el Espíritu Santo. ¿Por qué?  Porque a Dios no se le ama como se ama cualquiera cosa, valor o persona. El Amor de Dios y el amor a Dios es algo inaudito y debe aprenderse del Espíritu.

 

     Celebrar la Trinidad Santa es celebrar que Dios Padre nos espera siempre, que   su   amor   y   sabiduría   es   nuestra   esperanza.   Que   su   paciencia   es   nuestra salvación. Que nuestra vida hay que tomársela muy en serio porque nos la ha dado Él. Que nuestras alegrías no son definitivas y nuestros pecados no tienen la última palabra. Que la primera y la última palabra de nuestra vida, de cada día, de cada momento, es de Dios. Y esto es Buena Noticia.

Ángel Viñas ss.cc.