Evangelio Joven 21/07/2013

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
  • Tiempo de lectura:5 minutos de lectura

 

 

 

 

 

ESCUCHAR Y LUEGO AMAR

 

Que bien nos viene este evangelio (Lc 10, 38-42) en medio del verano. Este es un tiempo de mayor movimiento y actividad. A veces un tiempo algo frenético el cual tenemos que repartir entre nuestras familias, los amigos y Dios. El escenario de la escena es el camino de Jesús a Jerusalén en la casa de Marta y María en Betania. Jesús llega a la casa de unas amigas muy queridas con las que tiene mucha confianza y familiaridad.

 

Este episodio, que sólo se narra en el evangelio de Lucas, nos presenta dos modelos de algo habitual en nuestra vida: la acogida de un amigo. Marta y María adoptan actitudes diferentes para acoger a Jesús en su casa.02.jpg

 

El evangelio muestra a Marta cargada de actividad, por eso Jesús le llama la atención diciéndole: “Te preocupas y agitas”, esta expresión en su sentido original se podría comprender como “estar en tensión por todas partes”, “estar distraído” o “estar absorbido”. Marta se preocupa del Señor, es una mujer de buenas intenciones y no está pérdida en su tarea.

 

 

En contraste María ha acogido a Jesús de un modo especial. Su acogida está llena de hospitalidad, calma y atención. María está asociada a Jesús por la elección y el afecto, adoptando una actitud de verdadera discípula. El evangelista narra una presencia atenta y amorosa, una concentración de María en lo esencial. La “parte buena” de María recuerda a la “tierra buena” de la parábola del sembrador (cf. Lc, 8, 8).

 

Tengo la impresión que al evangelista no le interesa interpretar el evangelio poniendo en contraposición acción-contemplación. Primero porque en la época de Jesús no existe esa diferenciación y luego porque a Jesús le interesan ambas dimensiones.

 

En cierto modo Marta y María representan dos tipos de vida cristiana,  lo cual no significa que una sea mejor que la otra pero si que a Jesús le interesa, mostrar que esa dimensión más activa y que está más relacionada con el servicio que representa Marta, sea consecuencia de los gestos que representa María, la escucha de la palabra y la oración.

 

Cuando nuestra vida está desbordada es muy complejo poder captar y vivir lo esencial. En medio de una vida movida, que suele comunicar todo en breves caracteres, que le cuesta encontrar tiempos para estar tranquilos con las personas que son importantes, una acogida atenta y detenida es muy difícil.

 

02c.jpgJesús no se opone a que Marta adopte una actitud de servicio, de hecho para Jesús el servicio es fundamental. Lo que Jesús quiere es que ese servicio sea producto de la escucha. El afán de Marta la deja aislada del Señor y de la comunidad. Jesús quiere que Marta priorice en su vida la escucha y la oración y de esa forma la conduce a lo esencial. El servicio por el reino de Dios debe nacer de esta escucha. Si recordamos el Antiguo Testamento el mandato central comienza “Escucha Israel…”.

 

Jesús quiere que vivamos una fe atenta frente a la realidad y las personas, por tanto él no pretende darle al servicio un valor secundario, sino que busca que éste no se separe de la fe, quiere que se alimente de la escucha atenta de la palabra y de ese modo no sea expresión de un sentido autónomo del deber. Para asumir un servicio hay que asumir primero a la persona de Jesús y su palabra.

 

El mandamiento del amor es posterior al mandamiento de la escucha.            

 

                                                                                                                                                           Nicolás Viel sscc