Evangelio joven 18/8/2013

  • Categoría de la entrada:Comentarios bíblicos
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El fuego de la radicalidad

 

 

 

El Evangelio de este domingo está claro que es fuerte, no es para pusilánimes. No obstante, viene muy bien para el tiempo en el que estamos: la mitad del verano. Un tiempo deseado por todos, querido y ansiado durante mucho tiempo…pero que pasa rápido. Un tiempo lleno de playa, piscina, sol, chiringuitos, viajes, amigos… ¿y Dios? ¿Por qué no le tomamos el pulso a nuestro verano?

 

 

XIX.jpgEl Evangelio nos habla de que Cristo no ha venido a traer paz sino división, ha venido a traer fuego: imagen bíblica que significa siempre un proceso de purificación, de renovación. Un fuego ante el cual toda falsedad se desvanece y cuyo ardor nos transforma y nos libera. Un fuego que será el encuentro definitivo y cara a cara con Cristo en la verdad y el amor: “Su mirada, el toque de su corazón, nos cura a través de una transformación, ciertamente dolorosa, como a través del fuego”. Un fuego en el cual “el poder santo de su amor nos penetre como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios”. En realidad este fuego no será mas que un momento del descubrimiento de la identidad personal, la cual no se encuentra si no es en relación con Cristo y que, por ende, conlleva un proceso de separación de lo falso y arbitrario que supone luchar con dolor contra la resistencia de la autoafirmación personal. En el fondo, este fuego del que habla Cristo no supone más que un abrazo de acogida en el amor de Dios, haciéndonos cada vez más suyos y, por ende, menos nuestro. De ahí la radicalidad de las imágenes empleadas: las familias se dividirán, los padres y los hijos se pelearán… Hay que separarse de todo aquello que nos aleja de la carrera que nos lanza a la búsqueda de Cristo. Todo es mediación para llegar al amor de Dios, y en tanto en cuanto que mediación, siempre tiene un segundo lugar.

 

 

A la luz de este Evangelio, el cual habla de radicalidad evangélica en el seguimiento de Cristo… ¡¡Hagamos balance del verano!! ¿Cómo está siendo nuestro verano? ¿Está siendo un verano solo para nosotros o, por el contrario, estamos dejando hueco para aquellos más desfavorecidos, aquellos que son los favoritos de Dios? ¿Está siendo un tiempo meramente de diversión y descanso o, por el contrario, Dios sigue siendo la nota musical que acompasa nuestro día a día?

 

 

El papa Francisco lo ha dicho claro en la JMJ de Río de Janeiro: “¡Quiero lío!”. Que no se nos olvide que el verano sigue siendo un tiempo de Dios, un tiempo de gracia, un tiempo de crecimiento en la fe y en la caridad, un tiempo para “liarla”, un tiempo para que el fuego de Cristo arda en nuestro interior… ¿Quién es el cristiano “mayor de edad”? El que no olvida nunca que el sello de la casa que lleva grabado en su piel es el de Dios: el fuego de la cruz, el amor llevado hasta el extremo…incluso en verano.

 

 

Fernando Bueno ss.cc.