De corazón con el que sufre (27 Mayo-2 Junio)

  • Categoría de la entrada:Oraciones
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

 

 

 

De corazón con el que sufre

 

 

Semana del 27 de Mayo al 2 de Junio

 

 

Introducción

 

Vivimos rápido, con los ojos puestos en ser eficaces y en sobrevivir al día a día. Consumimos ocio, ratos de estar con la familia, tiempo con los amigos, estudios, tareas… Y mientras tanto, a nuestro alrededor hay gente que no lo está pasando bien, que sufre. ¿Nos estaremos escudando en nuestra vida rápida para no verles?

 

Y nuestra fe… ¿nos abre los ojos o nos los cierra más todavía?

 

Con esta pregunta presente, mira este vídeo (no te preocupes por entender la letra, más bien, déjate tocar por las imágenes):

 

 

 

Quédate en silencio y piensa en las personas que sufren cerca de ti, en tu vida cotidiana. Quizás sean amigos y familiares, o quizás sean desconocidos con quienes te cruzas cada día. Quizás tú seas voluntario/a en alguna institución que ayuda a personas que sufren. Piensa también en todas las personas que sufren y que los medios de comunicación nos acercan cada día.

 

Y ahora aún en silencio, pide a Dios que te ayude a ver con el corazón a todas esas personas. Que te acompañe en este rato de contemplación, para que tu corazón pueda sufrir con el que sufre, en lugar de quedarse frío.

 

 

De la primera carta de Juan 4, 9-11. 20:

 

Así se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo para curar nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.

 

 

Reflexión:

 

Pero… ¿cómo voy yo a cambiar el sufrimiento de los otros? ¿Y si me hace daño a mí? ¿Y si me equivoco y hago más daño todavía?

 

Por suerte, Dios me dice que para estar con el hermano, a quien veo, a quien tengo cerca… la única fuerza necesaria es el amor. No lo son ni mi empeño ni mi radicalidad, no sirve mi voluntarismo. Y ni siquiera puedo “empeñarme en amar”: es Dios es el que me ha amado a mí primero.

 

El que sufre y yo tenemos algo en común: que el Buen Dios nos quiere con locura, sin que ninguno de los dos lo merezcamos… ¿cómo no voy a estar a su lado en su sufrimiento?

 

“Love will come to set me free”. ¿Voy descubriendo en mi vida ese Amor capaz de hacerme libre? Libre para amar. Y amar no como un sentimiento, sino como compromiso y presencia, respeto, cercanía y relación.

Como este Amor nunca se agota, pídele a Dios que te abra de nuevo los ojos del corazón, pero esta vez, para que te vayas enterando tú de cómo te quiere.

 

 

imagen.gif

 

Deja un tiempo para ir haciendo tuya esa reflexión, para pasar por las preguntas y para hacer tu petición.

 

 

Reza un padrenuestro

 

 

No olvides terminar recogiendo la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.