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Convivencia Anunciar (Jerez)

  • Categoría de la entrada:Convivencias
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

Todos sabemos que es difícil transmitir y llevar una dinámica profunda en un fin de semana, pero que sea difícil no significa que sea imposible.

El viernes fue el momento del reencuentro con los que fuimos a la convivencia, y todos nos alegramos de volver a vernos.

El segundo día fue un día intenso, vinieron cuatro personas a dar su testimonio y personalmente creo que fue una de las mejores cosas: ver cómo Dios le cambia la vida a la gente, cómo llama de distintas formas y para distintas cosas, ver cómo estas personas habían anunciado al Señor toda sus vidas y aún seguían haciéndolo. Para mi fue increíble.

Cuando me dijeron que tenia que hacer un desierto pensé: «pues dadme folios, que los voy a necesitar». Pero sorprendentemente para mi no hubo nada, no se me ocurría nada que decirle al Señor por primera vez. En ese momento me bloqueé, no sabia qué pasaba, simplemente sentí un vacío en mi interior. Cuando puse en común lo que me había pasado Paco Egea me dijo que ese silencio no tenia porque ser malo, sino que ése era el momento de escuchar a Dios.

Recordé eso cuando a la hora de la merienda fui sola a la capilla grande y le pregunté a la cruz algo que estaba en la cabeza de algunos de nosotros: ¿qué es lo que quieres de mi? …Y no hubo nada: simplemente  silencio. Y entonces lo comprendí. Esa era la respuesta, ese silencio significaba que todavía no estaba preparada para saber la respuesta, que todavía no era el momento; así que estaré abierta a escuchar lo que Dios quiere para mi .

Otra cosa que he aprendido de Anunciar es que no eres tú el que elige a Dios sino que es Él quien te elige a ti. Y con respecto a esto ha habido una pregunta importante: ¿y por qué me elegiste a mi ? Personalmente no puedo decir que tengo la respuesta pero si puedo afirmar que no dejaré de buscarla.

También hemos hablado del amor, tanto el nuestro como el de Dios. Salgo de esta convivencia con una cosa clara y es que el amor más grande y puro que puede recibir una persona es el amor de Dios.

Y por último, tal y como dice el nombre de la convivencia, hemos tenido que preguntarnos el porqué, cómo y para qué somos llamados a anunciar su palabra; y creo sinceramente que esta pregunta debería estar presente siempre, que no desapareciera después de la convivencia, ya que no siempre anunciamos de la misma manera.

También quería dar las gracias a todas las personas que han echo esto posible, a esos catequistas que se lo han pasado igual de bien que nosotros, que han disfrutado como niños  y nos han ayudado a estar cada vez más cerca de Dios.

Eva Rodriguez, El Buen Pastor, San Fernando (Cádiz)