En este momento estás viendo Con otra mirada: Mindfulness, el McDonalds y el yo

Con otra mirada: Mindfulness, el McDonalds y el yo

  • Categoría de la entrada:Anuncia / Reflexiones
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

¿Te has fijado en la cantidad de cursos que hay sobre meditación? Mindfulness, masterclass de relajación, meditación budista -a elegir entre samatha y vipassana-, método osho, meditación zen…Si es que basta que algo se ponga de moda para que aparezca en todos lados (y si suena inglés o antiquísimo, mejor que mejor).

¿Te has fijado en la cantidad de gente que come sola? A cualquier hora; desayuno, almuerzo o cena. Seguro que has visto a alguien en el bar, en el comedor de la facultad o en el McDonalds.

¿Pueden tener algo que ver? ¿Pueden estar relacionados el comer solos por horarios con la tan de moda meditación? Pues la verdad, no lo sé. Pero discurriendo sobre qué escribir no podía sino enlazar una realidad con otra.

Imagen: @pbringaslc (www.cathopic.com)
Imagen: @pbringaslc (www.cathopic.com)

Parece que mucho de los métodos de meditación buscan no solo el autoconocimiento, sino el vivir la vida siendo más conscientes de todo (saborear más lo que estas comiendo o sentir la brisa cuando paseas). Ahondar en uno mismo en silencio e ir poniendo nombre a lo que llevamos dentro. ¿Qué diferencia hay entonces con la oración? Bueno, lo primero es que uno no se interroga a sí mismo, sino que está acompañado por Dios. Con Él uno busca dentro de si, a la luz de su palabra miramos en nuestro interior. Tiene más de diálogo entre dos que de mirarte el ombligo. Por otro lado, la oración del cristiano no se queda exclusivamente en él mismo, sino que también deja un lugar privilegiado al hermano. Visto esto, solamente por la gente presente, meditación y oración poco tienen que ver. En la oración entablamos diálogo con Dios, llevando la realidad de los hermanos y la nuestra ante Él. ¿Excluiría Jesús de sus ratos de oración con el Padre a tantos enfermos que le buscaban? ¿A esos apóstoles que, aunque lo han dejado todo por Él, parece que les cuesta aceptar su mensaje? ¿Podemos nosotros no poner ante nuestro Padre esa alegría por el nacimiento de un nuevo primo, la punzada de la conciencia por los refugiados o esa pena por el fallecimiento de un abuelo (por poner unos ejemplos)? ¿Podemos no buscar Su palabra ante qué hacer en nuestro día a día? En definitiva, la oración, aunque sea adentrarnos en nuestra mayor intimidad, es un diálogo con nuestro Padre sobre nuestra realidad y nuestros hermanos.

2017-2 deep breath¿Y la comida? Pues esa imagen me venía por dos motivos. El primero es la enorme diferencia entre comer solo o acompañado (¿a quién no le gustan esas comidas de Navidad con toda la familia o la cena del viernes con los amigos?); el segundo motivo es la Eucaristía en sí. Nos reunimos en torno al altar conmemorando la última cena…que no fue de Jesús solo, sino acompañado por sus apóstoles.

En definitiva, que la oración, como el comer, es más cuando deja sitio al hermano, cuando no se queda en nosotros mismos. Nuestro mundo parece cada vez más centrado en la soledad, en el yo, en lo mío, dejando poco sitio para algo más. Nosotros, que seguimos a Jesús, no podemos aislar nuestra cabeza o nuestro corazón, nuestra oración o nuestra celebración. El Concilio Vaticano II nos lo dice así: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”.

Santi González González-Alemán